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La responsabilidad social y el compromiso de las empresas con el desarrollo sostenible

En el mundo actual, las empresas no pueden limitarse únicamente a buscar beneficios económicos. Deben, además, crear valor para sus diversos grupos de interés y el entorno en el que operan. Esto implica adoptar una visión integral y holística de la gestión empresarial que considere el impacto de sus acciones y decisiones en clientes, empleados, proveedores, comunidades locales, territorio, ambiente y la sociedad en general. A este enfoque se le conoce como «Responsabilidad Social Empresarial» (RSE).

La RSE, como estrategia de gestión, no se limita solamente al cumplimiento de los requisitos legales mínimos definidos para una empresa o sector productivo, sino que se basa en una serie de valores y principios que trascienden la idea tradicional de la filantropía como un mecanismo usado por las empresas para reinvertir parte de sus ganancias como una forma de “devolver el favor” a su entorno. No es simplemente una manera de devolver a la comunidad parte de las ganancias, sino un compromiso más profundo con la ética y la sostenibilidad, con el presente y el futuro.

Así mismo, en tiempos recientes, más allá de la responsabilidad con las personas, la RSE empieza también a implicar la alineación de la estrategia empresarial con los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS), una agenda global que establece 17 objetivos y 169 metas para lograr un futuro próspero, verde e inclusivo para las personas y el planeta antes del año 2030 (que ya nos respira en la nuca). Los ODS abarcan diferentes ámbitos como la erradicación de la pobreza, la salud, la educación, la igualdad de género, el cambio climático, la energía, el consumo responsable, la paz y la justicia.

¿Por qué una empresa debe ser sostenible y responsable?

Porque es lo correcto desde el punto de vista ético, moral y de la supervivencia de la humanidad, pero también (aunque suene pragmático y cosificador) porque es lo inteligente desde el punto de vista estratégico. Ser una empresa responsable y sostenible implica obtener una serie de beneficios como:

  • Mejorar la reputación y la confianza de los clientes, empleados, inversores y otros grupos de interés.
  • Aumentar la competitividad y la rentabilidad a través de la innovación, la eficiencia, la diferenciación y la creación de valor.
  • Reducir los riesgos legales, financieros y operativos asociados a cuestiones ambientales, sociales y éticas.
  • Atraer y retener el talento humano, fomentando un clima laboral positivo y una cultura organizacional basada en valores.
  • Contribuir al bienestar y al progreso de los territorios y las comunidades donde opera y de las generaciones presentes y futuras.

¿Cómo puede una empresa ser sostenible y responsable?

No existe una bala de plata (que es una frase usada para explicar estrategias mágicas), pero sí podríamos pensar en algunas ideas que pueden ayudar a iniciar o mejorar el camino hacia la responsabilidad social y la sostenibilidad empresarial como factores integrados al plan estratégico de las empresas. Algunas de ellas son:

  • Definir y comunicar la misión, la visión y los valores de la empresa, así como sus objetivos y metas de sostenibilidad y RSE.
  • Identificar y analizar el impacto de la empresa sobre los aspectos ambientales, sociales y éticos, así como las expectativas y necesidades de sus grupos de interés.
  • Establecer políticas, procedimientos y sistemas de gestión que integren la sostenibilidad en todas las áreas y procesos de la empresa.
  • Medir y evaluar el desempeño de la empresa en materia de sostenibilidad, utilizando indicadores ambientales, sociales y de gestión (ESG).
  • Informar y rendir cuentas sobre los resultados y los avances de la empresa en materia de sostenibilidad, utilizando estándares internacionales como el Global Reporting Initiative (GRI) o Pacto Global.
  • Implicar y sensibilizar a los empleados, clientes, proveedores y otros grupos de interés sobre la importancia de la sostenibilidad y las acciones que pueden realizar para contribuir a ella.

Pero, sobre todo, no olvidar que la responsabilidad social empresarial es un compromiso de las empresas con el desarrollo sostenible en sus dimensiones social, económica y ambiental, que implica satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, garantizando el equilibrio entre el crecimiento económico, el cuidado del ambiente y el bienestar social. Ser una empresa sostenible no es una opción, sino una necesidad y una oportunidad para crear valor compartido y generar un impacto positivo en el mundo.

Autor

Juan David Sepulveda
Juan David Sepulveda
Ingeniero Industrial, MSc. Desarrollo Empresarial y doctor en Desarrollo Sostenible.
- Green Talent 2014 - Ministerio de Ciencia y educación Alemán
- Climate Reality Leader

Apasionado por hacer del mundo un mejor lugar y alcanzar el desarrollo sostenible.